lunes, 13 de abril de 2015

La historia de Julissa

Me enorgullezco en presentar la historia de Julissa Álvarez-Díaz, la cual no es ficción. El relato es narrado en primera persona por su protagonista. Gracias a su educación y a sus esfuerzos ha logrado grandes metas. Julissa acaba de inaugurar su empresa Brimela RD Events & Decorations (www.brimela.com, @Brimelard) con sede en Santo Domingo, República Dominicana. Por sus principios y valores le auguro muchos éxitos como empresaria y estoy súper orgullosa de sus logros. Arriba Brimela!

“Mi nombre es Julissa Álvarez-Díaz. Tengo 32 años de edad y soy una orgullosa madre de dos niños: Once y nueve años de edad. Hace aproximadamente 18 años emigré a los Estados Unidos, junto a mi madre y hermana mayor, en búsqueda de un mejor porvenir.  En ese entonces tenía 14 años y solo sabía que había llegado a un país de sueños y oportunidades. Por ende, decidí aprovechar esta oportunidad. Durante los primeros años asistí a la High School sin saber el nuevo lenguaje. A la misma vez, después de la escuela, trabajé tiempo completo en un supermercado para ayudar a mi madre con los gastos del hogar familiar.  Cada día llegaba a la casa a las nueve de la noche del trabajo y a esa hora cansada debía hacer mis tareas.  Al día siguiente la misma rutina se volvía a repetir. 
En aquel entonces, al ser tan joven y estar hambrienta de superación, no me importaba trabajar los 7 días de la semana.  Sabía que yo no quería ser como los otros jóvenes que no apreciaban el hecho de no hablar bien el inglés. Le decía a mi madre: “si yo pudiera hablar como ellos”. A pesar de los numerosos obstáculos en un nuevo ambiente, pude graduarme de la secundaria con honores cuando aún ni siquiera todavía dominaba bien el idioma.  En el 2000 fui admitida a Lehman College a través de un programa especial para estudiantes de inglés como segundo idioma.   Durante mi tiempo en Lehman recibí varias becas, las cuales me condujeron a trabajar medio tiempo.

En el 2001 comencé a laborar en el departamento del vice presidente de la universidad.   En el 2004, recibí  mi Licenciatura en Economía con una especialización de manejos de empresa.  Durante ese transcurso me ofrecieron un trabajo a tiempo completo y llevé la responsabilidad de administrar más de 60 millones de dólares, dirigir juntas de aproximadamente 125 miembros bajo la dependencia del Presidente; además de revisar y aprobar los programas ofrecidos en la universidad.   Mientras, fui obteniendo todos estos logros, supe que la licenciatura no era el final de mi jornada. Por dicha razón, obtuve mi primera maestría en Administración de Servicios Sociales en mayo del 2010 y en junio del 2012 completé mi maestría de Ciencias en Finanzas. 

Por la experiencia que obtuve durante esos años en Lehman College, fui contratada por el vicepresidente de recursos académicos en la universidad de City College de la ciudad de New York, en donde trabajo actualmente. Gracias a mi preparación académica he podido alcanzar metas más altas. Pero no siempre fue así.  Si alguien me pregunta: “¿crees que has logrado el sueño americano?”  En lo general, las personas como yo dirían claro que sí porque tengo una carrera, un buen trabajo y más importante soy dueña de mi propio hogar y negocio.
Sin embargo, a pesar de tener todas estas cosas, mis sueños son otros. Uno de mis mayores anhelos es poder ayudar a otros que viven en la misma condición que viví yo 18 años atrás.  Recuerdo lo que es no tener piso en el hogar si no tierra o caliche.  Sé lo que se siente el no tener agua por varios días y tener que buscarla a varios kilómetros de distancia.  Sé lo que es comer solamente plátanos vacíos porque no había dinero para comprar carne.  Y sé también lo que es quedarse en un rincón de la escuela durante el recreo porque no había dinero para una pequeña merienda.

Lo importante no es utilizar tus pasadas circunstancias como un impedimento sino como un motivo para empujarte a tus más grandes límites. Cada día valoro más las aptitudes de las personas y la integridad del ser humano. Sé que estas cualidades me han ayudado a apreciar las bendiciones que la vida ha puesto en mi camino, para seguir multiplicando a medida que ayudo a otras personas. Si me preguntan cuál ha sido el secreto de mis logros pienso que se debe a que comparto mis enseñanzas. Aprendí de un autor que Dios te da lo que fluye de ti y no lo que se queda contigo. Por eso debemos ser como un rio y no una represa para que todo fluya naturamente y estemos en ritmo con el universo”.
Éstas son algunas de las experiencias de Julissa y si algunos lectores se identifican con ella entonces está en ti el poder lograr lo que sea en este mundo: “El cielo es el límite”. Para cambiar nuestra sociedad necesitamos personas como ella, ya que sus logros y sus acciones hablan por sí solos. Si pudiera tener una hija la llamaría Julissa porque he conocido a dos grandes mujeres emprendedoras que llevan ese nombre y ayudan a los demás en ese proceso.

Hace tres años tuve la oportunidad de asistir a una conferencia relacionada en fortalecer el desarrollo de las mujeres en los Estado Unidos y otras partes del mundo.  Una de las invitadas fue Julissa Ferreras, quien es una asambleísta en el condado de Queen.  Ferreras dio un testimonio que no se me olvida: Cuando ella tenía 14 años empezó a preocuparse de los problemas sociales de su comunidad. Resulta que en su barrio querían abrir una licorería, a pesar de que en la misma cuadra ya existían otras más.  Ella tomó conciencia y pensó que esta propuesta no era saludable para su comunidad. Reuniendo voluntarios y protestando a las autoridades, ella pudo hacer que en lugar de una licorería pusieran una repostería.  
¿Quisiera saber si a los 14 años podemos lograr algo tan impactante como eso?  Eso parece, ya que Ferreras lo logró motivada por sus convicciones.  Entonces, yo no les pido que vayan a transformar el mundo de la noche a la mañana, si no que tomen iniciativas tan pequeñas como esta, pero a la vez tan significativas para nuestra juventud. Un estudio hecho en el 2006 sobre factores humanos dice que las personas retenemos 10% de lo que leemos, 20% de lo que escuchamos, 30% de lo que vemos, 50% de lo que vemos y escuchamos y 90% de lo que discutimos y practicamos.  Por eso ya es hora de cambiar las cosas que no favorecen a la sociedad y apoyar por medio a la práctica las acciones positivas.

¿Amamos nosotros nuestra comunidad como lo expresamos?  Y si es así, ¿qué estamos haciendo para cuidarla y darle el valor que se merece? ¿Qué hacemos con respecto a las problemáticas: prostitución, drogas, falta de educación, higiene en los barrios, no salud pública, desempleo, violencia doméstica, criminalidad, no derechos humanos y la corrupción? Debemos prestar atención a los problemas sociales que están afectando nuestra comunidad.  Lo que marca la diferencia es ser ejemplo con nuestras vidas para así motivar a futuros líderes para que vivan con integridad y puedan realizar los cambios necesarios en su entorno como lo es el caso de Julissa Álvarez-Díaz y Julissa Ferreras.
Los logros de Julissa y lo que hace en su vida cotidiana son una fuente de inspiración que nos muestra que soñar no cuesta nada y que sí se puede cuando una se prepara y tiene fe. Un porcentaje de las ventas de su empresa será destinado a trabajos comunitarios. Los exhorto a que usen y recomienden los servicios que ofrece Brimela RD Events & Decorations (www.brimela.com, @Brimelard) para que así Julissa pueda llevar a cabo los maravillosos proyectos altruistas que se ha trazado como meta, para de esa forma poder devolver a la humanidad algo de los regalos recibidos.

Apoyemos a los nuestros ya que cada granito cuenta. Así que por favor denle un like a su página en Facebook: Brimela RD Events & Decorations y también síganla en Instagram: @Brimelard
Por: Yini Rodríguez y Julissa Álvarez-Díaz
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lunes, 16 de marzo de 2015

Cuando llegará ese día

Esa noche, Divina sentía una fuerza indescriptible cuando leía en voz alta el email que iba a enviar a su amado. Después que ella escribe, duda de su contenido porque no quiere ofenderlo, con palabras fuera de contexto. En los últimos años la comunicación entre ellos ha mejorado debido a los correos electrónicos que se intercambian a diario.

Al principio, su compañero apenas escribía unas cuantas oraciones. Pero, como ella siempre tiene algo que decir, lo motiva a que él también haga lo mismo. Divina vuelve a concentrar su atención en la pantalla del monitor. Ella desea revisar, una vez más, el correo que piensa enviarle. Endereza su torso; tiende su mano para alcanzar la taza de café; pone el cigarrillo en el cenicero; tose para aclarar su garganta, y luego comienza a leer:

“Hola mi amor. Sabes, estaba contestando tu email pero perdí toda la información porque la página se cerró. Trataré de reconstruir lo que ya había escrito en el correo anterior. Te decía que por favor no juegues. No me gusta que pagues deudas de esa índole. También te decía que te voy a mandar una novela con una trama bastante interesante. Aprovecha el tiempo y lee. La lectura nos abre la mente. Siempre te he dicho que eres un hombre inteligente y muy habilidoso. Enfócate en el camino del bien. Qué tu conducta se rija por la integridad y la ética”.

Divina hace una pausa para corregir algunas palabras. Ella siente frustración e impotencia porque, aunque se acuerda de lo que escribió, jamás será lo mismo si desea plasmar sus pensamientos nuevamente. Las ideas aun flotan en el aire. Para calmar la ansiedad, ella vuelve a fumar con complacencia para así proseguir con la lectura.
 
“Cuando el ser humano crea consciencia, en su interior se abre un horizonte de posibilidades para transformar su realidad. Pregúntate que cosas deseas lograr. Si fueras a escribir tú historia, ¿cómo lo harías? ¿Cuáles son tus objetivos en la vida? Solo tú puedes saberlo. El espectador observa y analiza desde su perspectiva. Sin embargo, al final del día, es tu vida y tú debes tomar las riendas de ella. Tienes mucho potencial y está en ti querer pulirlo. Cada día se aprende del prójimo. Escarba dentro de ti y ve en busca de tus sueños. El universo nos ofrece muchas cosas extraordinarias. Juntos podemos lograr lo inimaginable pero siempre haciendo lo correcto. Piensa en el legado que te gustaría dejarles a tus hijos y a la humanidad. Por favor no desaprovechemos esta oportunidad”.
 
Después de releer varias veces el mensaje, Divina duda en mandarlo. Se da cuenta lo que siempre le vive recalcando su madre: cuando ella escribe, es para dar un sermón como si la gente quisiera escuchar esa jodienda.
 
–A la gente hay que dejarla vivir – le grita su madre mientras se deleita mirando sus telenovelas.

Divina cambia el tono, no por lo que le comenta su madre, sino porque se va a despedir. Mañana es otro dio en donde tendrá que escribir de nuevo.  

“Me haces mucha falta. Extraño tu aroma, y también tus besos. Cada noche se me hace más difícil conciliar el sueño sin ti. Bueno, mi amor cuídate mucho y recuerda que siempre estás en mis pensamientos. I love you”.  
 
Los tiempos cambian porque hace más de una década eran cartas que enviaba con un sello por el correo postal. Ella recuerda los detalles que dibujaba en dichas cartas. Corazones. Flores. Mariposas. I love you 4 ever. Y, hasta que la muerte nos separe. Esas eran algunas de las imágenes que asomaban en el papel. Las hojas eran rociadas con lavanda, la fragancia predilecta de su amado. Divina, antes de pulsar el botón, vuelve a leer el correo porque no es su intención darle una reprimenda al ser que tanto ama.

Por: Yini Rodríguez
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lunes, 9 de febrero de 2015

Carta de admisión

Anoche sentí un poco de pánico y ansiedad porque cuando llegué a mi casa tenía que hacer mi equipaje y también recoger mi habitación ya que por doquier había ropa y documentos tirados, lo cual es inusual en mí porque soy una persona súper organizada. A tal extremo, que reconozco mi OCD "Obsessive Compulsive Disorder". Sí, y no lo niego. Sin embargo, prefiero tener manía de limpiar y no el síndrome de Diógenes. Coño, por qué me comprometo tanto y dejo lo mío para última hora, pensé irritada.

Para lograr los objetivos el ser humano debe salirse del área de "confort". Mi bisabuelo decía que el que quiere comer pescado debe mojarse el trasero. Es cierto, porque nada llega de gratis. Reflexionar sobre esas cosas me dio ánimo para limpiar mi habitación, sacar la ropa para mi equipaje y también organizar mis papeles. El último documento que cayó en mis manos fue la carta de admisión que mi hijo escribió cuando solicitó a varias universidades. Un nudo se hizo en mi garganta. De mis ojos no brotó una lágrima pero mi corazón sangraba por dentro. Yo adoro a mi hijo.

Si hasta ahora no había hablado de él, no significa que no lo tenga presente en mis pensamientos. Al contrario, mi hijo lo es todo para mí. Él, sin saberlo, contribuyó enormemente para que yo cambiara de vida. El día 7 de mayo cumplirá 25 años. Cuando él era un bebe, yo parecía una adolescente jugando con un muñeco. Tal vez por eso lo descuidé tanto. No me justifico ya que la inmadurez y la ignorancia tenían una venda en mis ojos. Las heridas poco a poco han cicatrizado y ya no estoy tan vulnerable para hablar sobre mi único y adorado hijo. 

La escritora Esmeralda Santiago, cuando hizo una presentación en el Lehman College, comentó que muchas veces tenía que dejar a un lado el ordenador ya que el llanto empañaba su visión y la pena se apoderaba de su corazón al escribir de temas dolorosos. En estos instantes me encuentro en esa situación. La única diferencia es que no estoy frente al ordenador sino que escribo desde mi iPhone. Mis lágrimas van dirigidas a esa joven ignorante que descuidó tantas noches a su hijo cuando él más la necesitaba. El pasado no lo puedo cambiar pero si reflexionar sobre éste para así en la actualidad ser una mejor madre. 

Aunque los hijos sean adultos, en un lugar de nuestro corazón, todavía los vemos como niños.  Eso sí, tampoco es que los vamos a amamantar como si lo fueran porque ahí cambia el asunto. Por culpabilidad, ignorancia o por cualquier otra jodienda, cuando se miman demasiado, no los dejamos desarrollar y luego tenemos parásitos que no sirven para nada y se convierten en escorias de la sociedad. Este no es el caso de mi hijo. Hace cinco años se fue a la universidad pero luego dejó los estudios y se ha conformado con un trabajito en McDonald. 

Él vive a siete horas en un pueblito insípido en donde gran parte de sus residentes son conformistas y ahogan sus penas con el alcohol. Pienso que es natural que los hijos necesiten apoyo moral y si están en problemas económicos que también uno les dé una manito de vez en cuando. Yo pienso ayudarlo pero no es verdad que mientras yo me fajo como una leona él va estar tranquilo echándose aire en los testículos. Creo que ha llegado el momento de involucrar a mi hijo en mi vida para que por su cuenta descubra otros horizontes y se salga de la prisión imaginaria que el sistema nos ha impuesto. 

No voy a profundizar en mi relación con él porque en un futuro pienso dedicar tiempo para escribir "cartas a mi hijo" desde cada país en donde me encuentre. Reflexionar sobre el pasado; su niñez, y adolescencia, hasta convertirse en un hombre. También escribiré de los países que visite, sobre la cultura y también su gente, para qué él pueda soñar e imaginar otros lugares como lo hacia yo cuando leía uno que otro libro. Fue gratificante leer esa carta de admisión porque mi rostro resplandeció de orgullo y amor pensando en mi hijo, quien en dos meses me dará el regalo más bello: un nieto.  

Por: Yini Rodríguez
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lunes, 26 de enero de 2015

Reflexiones moralizantes

Después que he comenzado a creer en mí, el universo está abriendo los caminos para así lograr mis sueños. Es maravilloso cuando uno puede ver que los sueños en realidad no son fantasías y que éstos sí se pueden realizar si dedicas tiempo y esfuerzo a las cosas que te apasionan. Por más simple que sean mis sueños me dan gran satisfacción porque mantengo viva la ilusión de ir logrando metas que llenan mi ser y en el fondo de mi alma me siento como una niñita que no acaba de crecer.

He comenzado a dejar de cuestionarme y a seguir mis instintos porque nadie más que yo puede saber lo que quiero y hacia dónde voy. Eso sí, siempre caminando acompañada, llevando conmigo, "un rosario de amigos" en donde cada uno se complementa con el otro y esa es una conexión cargada de energía, esperanza y espiritualidad. Época de luz. Destellos ardientes. Claridad infinita. Caminando despacio; tranquila me levanto. Todo es ternura porque ya nada me ahoga. Rezo en las mañanas y antes de dormir. Sin fanatismos. No hay necesidad porque es sólo buscar esa paz que reside en cada uno de nosotros!

Cuando doy riendas sueltas es como si entro en un trance.
La vida la simplificó. Veo en las cosas su sencillez.
Lo material no me impresiona. Sólo necesito lo esencial para vivir como una Prima donna. Sabiduría para el cerebro. Mentes con miedo se dejan arrastrar, por falsas promesas. Tiempo entendiendo. Gracias a los obstáculos aprenden a correr sin miedo. No Maldigan. ¿Por qué perder sus energías en vibras negativas? Visión y enfoque primero. Determinación y acción son partes crucial del juego.  En mi atónita mirada hay un destello. Es una luz intensa que brilla hasta el cielo. No veo a Dios, él nos desamparó. De qué hablas si yo vivo dentro de vos!
 
Inocencia robada. Manos rústicas acarician mi pulpa. Oh, pedófilo malvado es espantoso que me hayas molestado.  No ves diferencia porque tienes la mente enferma. Cabizbajo camina y miras de lado ya que la vergüenza de ti se ha apoderado. Tranquila ando un paso a la vez. Siempre sonriendo, pues ya no siento complejos ni inseguridad frente al espejo. Identifica los nudos que te atan para que los puedas romper. Ya no más melancolía. Ay, mi hija ese tiempo ya pasó. Tu naciste descalza por qué tanta lamentaciones. Busca dentro de ti si quieres ser feliz.
 
La piel se sonroja. La garganta se atora. Mis pezones, pico de pajarito, quieren saciar el hambre que los devora. Mis pensamientos se dispersan y son hojas de otoños  que vuelan para caer en brazos equivocados que no saben apreciar el roce de una mano. Después de la tormenta, mi corazón se aquieta y mi vida florece como pétalos de primavera. Mariposas van de nido en nido buscando refugio en donde puedan apreciar los colores intensos del arco iris. Con miedo de mojarse vuelan a otro lado y se la pasen triste porque sus sueños no lo han logrado. Sigan, no se detengan. La lucha no debe ser con los años, las canas o las arrugas en la piel. De la ignorancia es de quien se deben defender. Abran sus mentes y recapaciten. Vivan en el presente, y  aprendan del pasado para ir construyendo un mejor porvenir.
 
Sería maravilloso poder trascender más haciendo el bien. Pobres de aquellos tiranos que no descansan en sus tumbas. Sus almas andan en penas llenas de amarguras. Soldado callado di ya basta y levanta una mano. Tira tu arma al piso. No te quedes paralizado; fíjate cuantas familias han perdido un hermano. Ladrones inconscientes como pulpos se llevan las riquezas de un pueblo. Miradas indiferentes. ¿No entiendo por qué no se une el
pueblo?
 
La tecnología los controlas. No es que no la usen pero háganlo a su favor. Bobos se mueven en círculos alrededor del ordenador. No se dan cuentan que son más que marionetas. Se ha perdido el calor humano. Todo es un chiste y si te gusta ponle un like. Qué lástima, se acabó el diálogo; instrumentó necesario en la búsqueda de la verdad en el ser humano.
 
Novelas por qué tantas novelas? La vida se les va viendo melodramas. Nos le interesa analizar sus vidas sino las ajenas. Oh, Sócrates! Si tú estuviese vivo cual sería tu impresión de estos tiempos. Acaso no se dan cuenta que viven en una prisión. El sistema está diseñado para oprimirnos. La maldad asecha a cada hora. No solo los delincuentes roban. Políticos sin principios viven como unos cualquiera. Familias, amigos y limpias sacos disfrutan de esa riqueza. El país en la ruina se encuentra. ¿Por qué todos callan y bajan las miradas? ¿Por qué tantos malls si podemos comer con las cosechas de nuestras tierras, que es rica en su esencia? Extranjeros vienen y de ellas de apoderan. Lo que producen lo exportan a otros países. Los impuestos  exoneran. Es que nadie se da cuanta o es que a nadie le interesa.
 
La noche se convirtió en día
y los percances se esfumaron en hilos de humo
dando paso a un mundo de fantasías
Épocas doradas más no viviendo de añoranzas
El instante es ahora para alimentarnos del ayer
Y, de los que nos espera en nuestro andar por esta vida.
Cuál será el final; no lo sabemos
lo importante es el trayecto
para dejar huellas que otros puedan recorrer
En ese camino de espinas en donde la desesperanza
arropa a los débiles corazones.

Reloj; te adelantas como yo,
y a medida que avanzan los segundos,
la energía se conecta para vivir
a plenitud cada momento y hora


Los sueños alimentan mi alma
Y, al realizar cada meta,
es muestra que estoy cuerda
La locura es de ellos, que ni el

escudo de Don Quijote los ampara
Mentes en penas; sufriendo día a día,
ciegos a la importancia de la vida
Ya basta de lamentarse, que la vida no es un calvario
Busquen dentro de sí y al hacerlo
no se comparen con nadie
nutran la mente de filosofía, para que recorra con ustedes el camino de  la vida.
 
Todas somos Alicias aún en nuestro infierno
Sufriendo, al igual que Penélope, en un
banco de pino verde
En un sueño o más bien pesadilla
en donde no somos la bella durmiente
Pero si la cenicienta porque nos creemos Magdalena
No somos la Santa María ni la Madre Teresa
Más si somos seres especiales
en toda nuestra esencia
Desatar los nudos que impone el sistema
para qué vivamos como una sola raza
Libre de prejuicios; creando valores
para forjar una sociedad de
gente comprometida en transformar sus existencias

Gemidos cortados. La lucha no ha terminado. Si no aprenden del pasado vivirán en una jaula encerrados. Pobres de sus hijos. Ellos pagaran por sus pecados

Por: Yini Rodríguez
Todos los derechos reservados

domingo, 30 de noviembre de 2014

La chica movimiento

Samantha cantaba "Not afraid" de Eminem. En fracciones de segundos, recordó muchas experiencias vividas en los últimos años. Fuese *bacán si los pensamientos se pudiesen transcribir automáticamente en un papel, ya que en minutos se escribiría un libro completo, pensó ella en relación al tiempo. Ahora prestaba atención a las letras de esa canción. Necesitaba prepararse mentalmente para sus próximos proyectos. Estaba como en un trance y, en situaciones como éstas, es que hace un paréntesis para proyectar las cosas que anhela y luego crea un plan estratégico para llevarlas a cabo.

Samantha es atrevida y ella no tiene miedo de experimentar cosas nuevas, las cuales la hacen sentir como una adolescente. Ella está súper emocionada porque en seis meses volverá a la Argentina a visitar a sus amigos. Sonríe al recordar cómo fue el primer encuentro en donde se plantó la semilla de lo que hoy día es una linda amistad. El azar quiso que se conocieran en un autobús. Ella viajaba sola como turista a un país que le había llamado la atención: Perú. De Cuzco iba a una excursión a Saqsaywaman. Esta experiencia le abrió los sentidos porque al andar sin compañía ella era dueña de su tiempo para deleitarse observando paisajes pintorescos, degustando comidas exquisitas y escuchando las historias y los relatos de esa región.

Al verlos en grupo ella sintió un poco de nostalgia puesto que no tenía a nadie con quien compartir sus experiencias. Ellos, en cambio, charlaban amenamente, sacaban fotografías y también tomaban mate. Sintió deseos de propiciar una conversación pero no tuvo el valor. Para muchas cosas era decidida, sin embargo, cuando se trata de interactuar con gente en ella surge cierta timidez. El trayecto fue corto. La distancia era como dos o tres km al noreste de la ciudad de Cuzco. Lo que ella vio fue impresionante. Las ruinas del sol o, fortaleza Inca, está construida con enormes rocas talladas y cada una está unida con una precisión increíble. Saqsaywaman, junto con Machu Picchu, es una de las mayores obras arquitectónicas Incas.

Ella tomaba cientos de imágenes del paisaje y de los detalles que llamaban su atención. La tierra mojada, las plantas, los colores, el viento y el sol creaban unos matices extraordinarios que se perdían en las pupilas y en el olfato de ella; dejándole una sensación de libertad. Aquel que viaja sólo aparece en pocas imágenes ya que mayormente la persona necesita que sea alguien más que tome la fotografía. Una de las chicas en el grupo se acercó a ella y le preguntó si deseaba que la fotografiara. Ésta asintió con entusiasmo mientras le pasaba su cámara. En ese momento, después de una lluvia instantánea, apareció un arco iris bellísimo. Ella también se ofreció a tomarle fotos y allí comenzaron a platicar. De regreso en el autobús, ella se unió al grupo y tomó mate.
¡Waoo, no moriré ciega, y eso que todavía no he visto Machu Picchu! exclamó emocionada a sus nuevos amigos.

Era un grupo de más de treinta personas pero ella solamente se familiarizó con cuatro de la provincia de Neuquén a 1200 kilómetros de Buenos Aires. Uno es doctor y la hija de éste, una estudiante; la otra es enfermera, y la última tiene una tienda de ropa para todas las edades. Ellos viven y trabajan en un pueblo llamado San Patricio del Chañar, excepto la hija del doctor que vive en la Plata. Todos ellos son viajeros y aficionados a la fotografía. Desafortunadamente el programa a Macchu Pichu se canceló debido a un desastre natural. En esos días llovió mucho y hubo un deslizamiento en donde tuvieron que evacuar a más de 500 personas y todas las giras tuvieron que ser canceladas, por lo que cientos de personas tuvieron que quedarse en Cuzco un día extra.
Debido a ese percance la chica en movimiento pudo reencontrarse con los argentinos en la Plaza de Cuzco frente a la Catedral. En ese encuentro ella les prometió visitarlos en su próximo viaje. A ellos se sumó otro del grupo y ella fue testigo de cómo cupido flechó a dos de ellos durante ese viaje. Los gestos y las miradas giraban alrededor de ambos, quienes hablaban y se agarraban de las manos como un par de tórtolos en tierra sagrada. El tiempo transcurrió y esta dama finalmente cumplía su promesa. Ahora ella recodaba el día en que llegó a Buenos Aires. Viajó un mes de diciembre; dos días antes de celebrarse la Navidad.
Del aeropuerto se dirigió a la terminal de autobuses en donde tenía que agarrar un bus por más de quince horas hasta Neuquén en donde la estaría esperando su amigo. El encuentro fue muy emotivo y ella se sintió como en casa.
¡por favor, pellizquen mi piel para saber que no estoy soñando! le comentaba Samantha a sus amigos en la casa del doctor mientras esperaba su turno para tomar mate.

De ese viaje ella atesora momentos inolvidables; especialmente aquellos en donde compartió con los niños en el campito y en la Chacra de su amigo. Las entretenidas conversaciones con cada uno de ellos son inolvidables. La cena de Navidad y de fin de año fue sumamente espectacular. Disfrutó un montón cuando visitó San Martín de los Andes y también la noche que fue a la disco y cuando compartió con unos jóvenes. Esas imágenes están grabadas en su mente para siempre. Samantha es como un libro abierto, sin embargo, hay cosas que ella se reserva por prejuicios o estereotipos que se forjan por ideologías falsas o simplemente por ignorancia hacia ciertos temas. Resulta que ella ocultaba un secreto y no sintió la necesidad de decírselo a sus amigos porque en ese pueblo ella no fumaría. Eso pensó pero, cuando vio el hijo de su amigo, supo que eso ya no sería posible porque, según su pinta, dedujo que él también fumaba. Volvemos con los prejuicios ya que sin ella darse cuenta también hacia lo mismo: juzgar a las personas por su apariencia.
Anyway, la cuestión es que ella encontró un escape cuando conoció a las ovejas negras del pueblo. Bueno, esto fue lo que ella supuso por las historias que comenzó a escuchar por boca de ellos y luego por parte de algunos padres de estos jóvenes. Ella recuerda haber fumado cerca de un riachuelo. Después de la cena de Navidad, fueron a Carilo disco, la cual queda al lado del Corralón Pity; a dos cuadras del Secundario Cepem #31. Ahí volvió a fumar. La canción de moda era mosa, un tema brasilero muy pegajoso y chulo de bailar. Esa noche llevaba el pelo rizado. Un maquillaje sencillo y una mini falda. Su atuendo negro la hacía lucir una silueta esbelta. Con movimientos precisos ella bailaba al ritmo de la música. Se acercó al bar y pidió un fernet con coca cola.

Los ojos azules del bartender la hechizaron. Durante toda la noche no quiso perderlo de vista. Cada movimiento iba dirigido a él. Esa noche no lo pudo borrar de su mente y hasta soñó con esa persona. Al otro día el hijo de su amigo la llevó a casa de unos amigos a compartir y a fumar. Ella se quedó atónita. El mesero de la noche anterior también se encontraba allí. Ella no pudo ocultar el rubor en sus mejillas. Lo achacó al jugo baggio con vodka que le sirvió uno de los chicos. Fumaron y conversaron a gusto. Quiso escuchar a que se dedicaba cada quien, aparte de estudiar. Todos eran jóvenes con menos de 23 años, incluyendo al bartender, quien por la poca edad podría ser su hijo. Por esta razón lo comenzó a ver con otros ojos y dejó de imaginar cosas atrevidas en la intimidad con él. Los chicos querían saber más de Samantha. Sentían intriga por su acento y su nacionalidad. Les contó de dónde venía y a qué se dedicaba. Le dijo que era oriunda de Republica Dominicana. Del sur: Bani. Pero, que desde la edad de trece años, radicaba en la ciudad de Nueva York. Ella les habló de sus sueños y también sobre sus proyectos. De igual manera, también se interesó en saber las cosas que cada uno anhelaba. Volvieron a fumar. Reían. Bebían. Y, de repente, ella comenzó a imaginar a estos jóvenes en Nueva York.

¡Se imaginan que, en vez de este pueblo, estemos en el Central Park en Nueva York; recorriendo aquellos lugares que solía recorrer John Lennon y fumar sentados en el pasto mientras escuchamos su música! todo es posible le decía ella. Pero, primero deben educarse si desean que sus sueños se conviertan en realidad término diciéndole con convicción.

Samantha todavía sigue en contacto con algunos de los chicos; primordialmente con el bartender, quien a partir de ese día comenzó a soñar con su visita a la cuidad de los rascacielos. En su último texto le escribió lo siguiente: "Te cuento que siempre estoy pensando en viajar a verte. Así como nos decías que nosotros también podíamos, pues yo empecé a imaginarme en Nueva York. Me imaginaba el lugar ese que me decías; también las luces de Times Square y los edificios. Y vos como contabas todo eso fue algo muy raro al otro día me levanté con una vibra muy positiva, con esperanzas y ganas de hacer todo lo que pudiera y lo que no lo quiero hacer igual. Voy a esperar con ansias tu regreso querida amiga movimientos".
Samantha también esperaba con ansias regresar a San Patricio del Chañar a compartir con sus amigos y con aquellos que en su primer viaje no tuvo la oportunidad de conocer. Otra vez ella volvería a cumplir su promesa pero hay otras que toman más tiempo para llevarse a cabo. Pensaba que, para estas fechas, ella regresaría a la argentina con su libro en mano pero su historia todavía no estaba completa. Esta se va tejiendo a medida que transcurre el tiempo.

Mientras tanto, ella recuerda algunos episodios de su vida para así recodar a sus amigos y visualizar su próximo viaje. Sabe que no debe tener miedo de dar el próximo paso porque las dudas siempre estarán en el ser humano pero lo importante es no quedarse inerte. Cuando terminó la canción, ella dejó a un lado sus audífonos, y volvió a tomar el Llano en llamas de Juan Rulfo para leer el cuento "Es que somos muy pobres". Samantha no podía creer todas las cosas que imagino en sólo varios minutos.

Por: Yini Rodríguez
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*algo heavy “chulo”

domingo, 19 de octubre de 2014

Resucitan los muertos


Se abre la caja de Pandora para vomitar lo que ha sido un pasado funesto. Resucitan los muertos y sus almas andan en pena. ¿Por qué tener miedo? Analizar el pasado puede ser una aventura excitante. Los muertos nos hacen recordar que vivimos en un mundo prestado y que, los fantasmas solo están en nuestras mentes. Lo importante es poder mirar en retrospectiva para ver quiénes somos en el presente, ya que aquél que vive de lo que fue, se va aniquilando como ser humano porque deja de crecer en el ahora para vivir aferrado a una vida que solo existe en su mente.

Algunos sucesos de la actualidad me trasladan a otra época, donde viví mucha convulsión. Hace dos semanas, me llama mi prima Yocasta para decirme que a su marido Montana lo deportaron a República Dominicana, después de haber pasado 18 años en prisión.

¿Muchos años, verdad? Wao, esa noticia me dio mucha alegría, por los dos. Ella también se había encerrado en una prisión, pero imaginaria.

Sucede que, cuando a él lo arrestaron, ella se aisló del mundo, y dejó de tener una vida. Del trabajo a la casa y viceversa; ni televisión veía. Su único refugio han sido los santos, y unos cuantos vecinos que no salen de su casa bebiendo café y bochincheando la misma mierda todo el tiempo. Su puerta vive abierta como la Puerta del Conde. Vecinos vienen y van. Algunas veces, ella cuela café más de cinco veces, como si estuvieran velando a un muerto. Todos los días, antes de irse al trabajo, tiene que rezar casi dos horas. Yo no me meto con las creencias de nadie. Cada quien que haga lo que le plazca. Pero, cómo es posible que un ser humano gaste su energía en algo que no le da productividad, mientras el mundo se le desmorona alrededor… Su estuche de apartamento vive con un reguero del carajo.

Se podría decir que la pobrecita ha desarrollado el Síndrome de Diógenes. En su casa tiene un montón de porquería acumulada. Vive con sus dos hijos en un apartamento de una habitación. El mismo apartamento en donde vivía con su marido antes de que éste fuera arrestado en el 95. Nunca se mudó. Le dieron una Sesión ocho y la dejó perder. Al hijo varón, ya con 28 años, lo puso a dormir en una camita en la sala. A su hija, actualmente 18, le tocó con ella, en la misma cama en su habitación. En la cocina tiene su altar con todos los santos habidos y por haber. Su casa, si acaso, dura limpia un par de días pero luego vuelve a un desorden total. En su cocina, además del altar, también tiene miles y miles de cartas, que nunca se ha tomado la molestia de abrir en muchos años, regadas por doquier. Los closets, cuando los abre, se le viene un army encima. Tiene ropa con cojones, que ha ido acumulando en bolsas dizque para mandárselas a su madre.

Yocasta, antes de que su marido fuera arrestado, era un cromo de mujer, con un cuerpo voluptuoso de guitarra. En Villa Francisca era la más asediada e inteligente del barrio. Cuenta mi mama que los hombres se peleaban por ella. Se casó con el más bribón del sector. Él era bien celoso, y por eso ella tuvo que dejar los estudios y pasar a ser una mantenida, como le ha pasado y le sigue pasando a muchas de nosotras.

Cuando al esposo de Yocasta le dieron la residencia por medio de su padre, ella tuvo que quedarse en Santo Domingo hasta que él pudiera también llevarla a Nueva York, con un bebe recién nacido. Efectivamente, así lo hizo pero al llegar a esta metrópoli, Yocasta se encontró con la sorpresa de que él ya tenía otra mujer. Una Boricua mayor que él, con la cual sigue unido en la actualidad.

Yocasta no tuvo otra opción que buscar refugio en casa de su prima Altagracia. Sin saberlo, se metió en la boca del lobo porque en el edificio en donde vivía su prima vendían drogas. Ahí fue donde terminó conociendo a Montana. Su luna de miel duró casi nada. Al poco tiempo Montana cayó preso, dejándola embarazada. Por eso, con la libertad de él, ella también se libera de los barrotes imaginarios en los cuales se ha encerrado por todo este tiempo. Aunque ahora están juntos, ya nada es igual. Yocasta jamás imaginó que el americano se convertiría en su mayor pesadilla.

Por: Yini Rodríguez
Editado por: René Rodríguez Soriano
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